4.2.07

Presentación del Estudio de Astrología Universo Interior











La astrología llegó a mi vida en forma sincrónica - visto desde mi conocimiento actual. Porque en aquel entonces yo pensaba que era por “casualidad”, y - de alguna forma - me fue impuesta, ya que ni siquiera me interesaba.

Aquel comienzo es parecido a muchos en mi vida. La Vida propone, muestra un indicio y nuestro interior responde de un modo u otro a ese llamado. Recorriendo esos senderos - de a poco - encuentro el sentido de mi vida. Sentido como conexión con la Totalidad y las direcciones posibles para lograrla.

Cuando pensamos en Totalidad imaginamos algo externo, sin embargo, “está” en nosotros mismos. Nuestra dualidad básica impide que nos podamos mirar completos. Siempre focalizamos en puntos opuestos, negando o desarrollando mas un lado que otro. La hipertrofia resultante desarmoniza todos nuestros sistemas, alienando la mente, agotando el emocional y enfermando el cuerpo. Cuando comprendemos a lo largo de nuestra vida que aquello que tememos u odiamos, nos constituye, logramos vivir en paz.

La mirada astrológica permite pegar el salto necesario para esa integración. Y desde mi óptica no alcanza sólo con el concepto mental, sino que es necesario la vivencia astrológica, apelando al registro emocional y la sensación física, así como la manifestación de nuestra energía en el mundo de las relaciones.

Como somos seres de energía, receptores y emisores, nuestras disonancias y armonías se manifiestan tanto en el mundo interno como en el externo. Fortaleciendo el dialogo interno, conociéndonos, es posible lograr una postura mas conciente ante las distintas experiencias.

La astrología es una herramienta poderosa para conocer el origen y complejidad de nuestros conflictos, pero también permite sacar a la luz aspectos ocultos, muy valiosos para desarrollar el potencial completo de nuestro Ser

Esto es vivir con bases en un paradigma nuevo que permite descansar en lo ya conocido, para navegar mas seguros por nuestras paradojas. La propuesta es que nos acompañemos en este viaje, compartiendo ideas, emociones y sensaciones.

Ojala nos podamos reconocer.

Miriam Estela Scocca

Buenos Aires, 1ro de Febrero de 2007





2.2.07

Qué Ofrecemos...


Actividades


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> Modalidad de Cursos: Presenciales y A Distancia




FORMACION EN ASTROLOGIA HUMANISTA Y PSICOLOGICA

“la astrología como herramienta para el autoconocimiento
y la consulta terapéutica”

CURSO A DISTANCIA

PRINCIPALES OBJETIVOS DE LA FORMACION

Formación en astrología humanista y psicológica enfocada a los diversos niveles de manifestación de la energía y su materialización en lo humano, en los hechos y en las cosas. El desarrollo de los conceptos astrológicos se realizará priorizando su jerarquización:
a) Nivel energético o sutil.
b) Nivel arquetípico o colectivo
c) Nivel psicológico (función en lo humano)
d) Nivel concreto (manifestación en personas, hechos y cosas)

* Concientización de la autoimagen y los mecanismos de defensa a nivel psicológico. Internalización del concepto de destino y dinámica de los hechos externos.

* Conocimiento de las energías planetarias y su influencia en la vida psicológica del hombre. Mitos generados en la historia de la humanidad.

* El proceso de despliegue del zodíaco en las distintas áreas de experiencia de la vida.

* Conocimiento de la sincronicidad de los ciclos y su correlato con el momento presente

* Abordaje de la temática de la dualidad y el concepto de “luz y sombra”.

PROGRAMA PARA 1ER CUATRIMESTRE

Introducción al pensamiento astrológico. Pensamiento mandálico, analogías y símbolos

Generalidades: matriz del zodíaco, cualidades de los signos por elemento, cuadriplicidades, modalidades de expresión.

Constelaciones zodiacales (el Sol a través de los signos)

Ejercicios de práctica y evaluación


PROGRAMA PARA 2do CUATRIMESTRE

Lunas: conocimiento de las 12 energías lunares. Nuestro mundo emocional. El entorno que “nos constituye”. Mecanismos de defensas. El potencial oculto de la Luna.

Introducción a Ascendentes: la vida como un espejo. El proceso de reconocernos en el afuera. Destino: el desafío de incorporar la energía de cada ascendente en diferentes niveles.

Ejercicios de práctica y evaluación.


A QUIENES VA DIRIGIDO
* A todos aquellos que están interesados en lograr una mayor comprensión de su vida personal y sus vínculos primarios
* A toda aquella persona que esté interesada en el autoconocimiento y la comprensión de su naturaleza humana

* A los profesionales de las distintas áreas de la terapéutica que reconocen en la astrología – a igual que lo hicieron grandes profesionales de la psicología en su conjunto – una herramienta inestimable para la comprensión del entramado energético y psicológico que representa un ser humano y la interdependencia con sus vínculos.

* A todos aquellos estudiosos de los procesos vitales que desean incorporar una visión holística de la vida en el Planeta Tierra y de los seres que habitamos en ella.

MODALIDAD DEL CURSO

A distancia en módulos mensuales. Las entregas del material se harán semanalmente, incluyendo ejercicios para implementación práctica de los conceptos abordados y con evaluaciones al final de cada mes. Se contará con la posibilidad de efectuar consultas con las docentes vía chat y foro por Internet a efectos de intercambiar, enriquecer y profundizar los temas. La totalidad de la formación consta de dos niveles:

* 1er nivel (4 cuatrimestres): se adquiere la destreza indispensable en la interpretación de los conceptos astrológicos y la base de una carta natal.
* 2do nivel (2 cuatrimestres): se completa la formación aportando todos los conceptos necesarios para una interpretación más profunda y abarcativa de la carta natal, los ciclos de vida y el proceso de desarrollo de la conciencia


COSTO Y MODALIDADES DE PAGO

consultar via e-mail:
Remitir Los siguientes datos: Nombre y Apellido - E-mail - Teléfono de contacto

Nuestras direcciones:
eluniversointerior@yahoo.com.ar miriamscocca@yahoo.comm.ar

Otras actividades:

* Seminarios vivenciales para internalización de la dinámica de la propia energía
* Cartas natales y estudio de las redes familiares
* Counselling Astrológico: seguimiento terapéutico basado en el profundización de la carta natal





(foto perteneciente al Manual de Astrología Parker)


(*) envianos tu dirección de correo para recibir el plan de estudio





1.2.07

Nuestra Visión de la Astrología

La Astrología es - desde todos los tiempos - la disciplina más convocada a la hora de intentar dilucidar el significado de nuestro destino . Si hemos de preguntarnos el porqué de esta aseveración será necesario reflexionar sobre la idea que el hombre tiene sobre ella.

El hombre se ha acercado siempre a la Astrología con la intención de "conocer su destino de antemano" y así poder corregir o evitar cierto tipo de experiencias de vida que le provocan insatisfacción. Esto dificulta enormemente la comprensión profunda de la Astrología para la cuál dichas experiencias de vida no deseadas, forman parte constitutiva de la compleja red de energías que conforman cada ser humano.

Con el paulatino desarrollo de la mente humana y su consecuente tendencia a la racionalización, se intentó validar la Astrología dentro del mundo científico a través de sus métodos matemáticos de análisis de la realidad, separándola así cada vez más de su origen. De esta manera se intentó convertir la astrología original en una técnica predictiva, lo que ha venido a abonar la tendencia general del público a buscar en la astrología una manera de dominar su destino.

La astrología originaria es típicamente una disciplina esotérica en su estructura interna y externa. Por eso hemos de analizarla como un lenguaje sagrado para poder abarca la totalidad que esta disciplina representa. Para comenzar a delinear la postura original de la Astrología analizaremos tres afirmaciones básicas

I. La primer afirmación sobre la que sustentaremos nuestra posición consiste en sentar como base que la Astrología no puede ser analizada como una ciencia exacta - por más cálculos matemáticos que sus métodos utilicen - y esto se debe al hecho de que la Astrología está basada en "el recorrido imaginario que realiza el sol a través del zodíaco". El sol no pasa por ningún signo del zodíaco sino que simplemente el movimiento de la tierra alrededor del sol nos da la impresión "viendo al sol desde la tierra sobre el telón de fondo de las constelaciones" de que éste las recorre a lo largo del año.







Antiguamente se consideraba que la tierra era el centro del sistema planetario y esta postura fue luego reemplazada por el descubrimiento del sol como centro alrededor del cual todos los demás planetas giran, lo cual es demostrable científicamente, pero para la Astrología la postura sigue siendo la geocéntrica, ya que de lo que estamos hablando aquí es de analizar la manifestación de las diferentes energías que recibimos los seres humanos - ubicados en el planeta Tierra - a través de los planetas y las constelaciones del universo.

El método científico de análisis se basa en la ley de causa y efecto y tiene como base que todos los elementos que se analizan sean medibles y comprobables dentro de los parámetros del mundo material. A diferencia de los métodos científicos la Astrología se basa en la Ley de Analogía como método de análisis, o sea creando conceptos genéricos que abarcan todos los elementos en base a una cualidad que tienen en común.

Determinando las características comunes que representan cada constelación estelar y cada planeta, podemos definir “qué forma toma la energía en la tierra” y analizar lo que esto representa para el ser humano.

II. La Astrología es la disciplina que trata sobre las energías que condicionan, rigen y actúan a través del espacio, sobre él y sobre todo lo que en él se encuentra. Por lo tanto al afirmar esto vemos que dentro de todo lo que se encuentra en el espacio estamos incluyendo a la Tierra y al Ser Humano, pero para poder comprender más profundamente cómo la Astrología analiza las influencias de las diferentes energías del cosmos sobre el ser humano, necesitamos primero definir el concepto de "ser humano".

Si observamos más de cerca ese microcosmos que el hombre constituye veremos primero su cuerpo físico. Este cuerpo - como define T. Detlephsen en su libro "Vida y Destino Humano": "...se distingue en el hombre viviente en que no es la mera suma de los elementos químicos que los componen, porque esos componentes están subordinados a una idea unificadora al servicio del concepto global "ser humano". La ausencia de dicha "idea unificadora" es la que se detecta con la muerte y - si bien es sabido que nada se pierde a nivel material cuando un hombre muere - todos sabemos por experiencia que sí desaparecen su conciencia y su vida. Cabe aquí preguntarse ¿Qué es la conciencia?. El hombre es consciente de sí mismo. Se experimenta como individuo que es y percibe desde su nacimiento hasta su muerte. Esta conciencia da forma a una continuidad que no tiene el cuerpo, que construye y destruye células continuamente. Es aquí donde surge el concepto de "Alma". Alma es conciencia, individualidad, es aquella instancia que reúne las diversas piezas materiales que conforman el cuerpo en una unidad y las coordina. El alma es una instancia independiente que se diferencia en forma cualitativa del cuerpo material, es decir que no es producto de la materia (como el cerebro o el sistema nervioso) ni depende de la materia en forma alguna.
Ahora bien, según lo observado a través de los estudios de la esotéricos, es reconocido que el hombre está compuesto de 7 cuerpos - lo que se denomina "constitución séptuple del ser humano" - y esta constitución humana a su vez se resume en la clásica división trinaria: CUERPO - ALMA - ESPIRITU. La filosofía hermética - en la cual tiene su origen la astrología - enseña que el espíritu es la vida. Al contrario del alma, la vida o el espíritu es algo impersonal, anónimo. Hay solamente un espíritu, una vida. Se puede participar de él, dejarle actuar a través de uno, entonces se vive como una emanación de dicho espíritu. Al terminar la vida terrenal se termina tan solo esa conexión con el plano material, pero de ninguna manera se destruye algo de la vida en sí. Hay solamente un espíritu, por eso la vida en nosotros representa la unidad, es la "chispa divina" que se encuentra en todo ser viviente. Así el hombre, como todo producto de la naturaleza, es una trinidad de cuerpo, alma y espíritu, se siente como unidad y esa unidad la llama “Yo”
.




1- Cuerpo Atmico o Espiritual

2- Cuerpo Bhúdico - Crístico o Intuitivo


3- Cuerpo Manásico - Causal o Mental Superior


4- Cuerpo Mental Concreto o Mental Inferior


5- Cuerpo Astral - de Deseos o Emocional Inferior


6- Cuerpo Etérico o Vital


7- Cuerpo Físico


III. Tomar conciencia de la naturaleza de nuestra Alma - y de nuestro Yo - nos lleva a la tercer afirmación en que se basa la Astrología para la cuál "el espacio es un ente viviente” y por lo tanto es de principal interés la investigación de sus energías, sus ritmos, sus ciclos y la calidad del tiempo que se expresa a través de la manifestación de dichas energías. A partir de esta afirmación consideramos a la especie humana como una unidad que se expresa a través de las innumerables y diversificadas formas del hombre que - como individuo - es parte integrante de la humanidad y no obstante lleva su propia vida, reacciona a las influencias e impactos externos y a su vez emana energías y envía irradiaciones que expresan alguna cualidad, afectando así a su medio ambiente y a aquellos con los que entra en contacto y a su vez durante todo ese tiempo forma parte integrante de otro ser viviente: la Humanidad.

En resumen podríamos decir que la Astrología estudia las manifestaciones de la Vida Universal y que las constelaciones, sistemas solares, planetas, reinos de la naturaleza y el hombre mismo son el resultado de la actividad y la manifestación de esta energía y sus ciclos de expresión

Ahora consideraremos la concepción del hombre (cuerpo-alma-espíritu) en que se basaron los sabios de la antigüedad para la elaboración de los símbolos planetarios astrológicos. Todos sabemos que la geometría es la que ha posibilitado a través de la abstracción de sus símbolos dar un formato sintético y concreto a un sin fin de información que de otra manera no sería posible. Es por ello que se eligieron tres diseños básicos para que combinados entre sí representaran a cada uno de los planetas encerrando así en la forma más sintética y concentrada posible un interminable caudal de significados.




EL CUERPO
SE REPRESENTO CON UNA CRUZ







EL ALMA
SE REPRESENTO CON UNA MEDIALUNA







EL ESPIRITU
SE REPRESENTO CON UN CIRCULO




En futuras entregas iremos viendo cómo la combinación de éstos elementos fueron formando los símbolos que representan los planetas de nuestro sistema solar.

30.1.07

PRINCIPIOS DE LA ASTROLOGIA - 1° PARTE




El Zodíaco - un instante de comunión entre el cielo y la tierra




“La astrología revela posibilidades,
no certidumbres...
y nos ayuda a tomar decisiones internas
al elegir lo que queremos ser
entre lo que potencialmente podríamos ser”


Geraldyn Waxcoksky – Marisol G. Sterling



La Matriz del Zodíaco - El espacio como “un ente viviente”


De acuerdo a esta visión del espacio como una entidad - o sea un ser vivo – detengámonos un instante a considerar cómo nos ubicamos en tanto astrólogos con respecto a esta premisa.


Dentro de los parámetros que normalmente despliega la astrología tradicional, ante el análisis de una carta natal se observa primeramente la disposición de las casas, lo cual determina un signo en el ascendente, como consecuencia de haber nacido en un específico sitio del planeta, a una determinada hora. A continuación se observa la ubicación de los planetas y su respectiva interrelación – o sea los aspectos. Si realizamos el análisis desde esta perspectiva estamos enfocándonos exclusivamente en los aspectos más personales de una carta natal.

Esto quiere decir que los resultados serán de utilidad pura y exclusivamente a los fines de la personalidad, asumida como consecuencia del proceso de integración de los aspectos plasmados en su carta natal, desde el momento de su nacimiento hasta el presente.

Hasta aquí podemos acordar que esto es de vital importancia para la persona, ya que le permitirá acceder a un conocimiento más o menos profundo de sí mismo, y de las características aún no integradas al consciente.
Pero si solamente nos quedamos en este punto, gran parte del material que se encuentra en estado potencial en una carta natal, no será descubierto. En forma inconsciente estamos en contacto con estás potencialidades que pujan por salir a la luz desde nuestros estratos más profundos, (especialmente a través de los sueños y las premoniciones) pero el tema aquí es ver de qué manera puede la persona a través de un análisis astrológico encontrar un canal de acceso a este material, cuya naturaleza excede largamente nuestra capacidad de comprensión.




Para empezar entonces, además de considerar la distribución de casas y planetas – que son de vital importancia – debemos tomar en cuenta otros elementos que nos conectan con la funcionalidad que tiene nuestro ser en el contexto en que hemos nacido. Uno de los primeros puntos al que haremos referencia es a esta premisa del “espacio como una entidad”,
como bien explica el profesor Eugenio Carutti en su libro “Ascendentes en Astrología – 1ra. Parte”:

“Usualmente, cuando decimos espacio, imaginamos una entidad vacía en sí misma, en la cual se sitúan otras entidades. Por ejemplo, cuando pensamos en el universo, suponemos que el espacio es algo que existe de por sí, sin una relación estructural con los objetos que lo ocupan; como si fuera exterior a ellos. Nuestra percepción intuitiva imagina el espacio como algo previo, dentro del cual las cosas caen. No concebimos que lo vació y lo lleno pueden ser dos aspectos de lo mismo y, en consecuencia, no advertimos la actividad que posee lo que nosotros llamamos espacio”

De esta manera podemos apreciar cómo el espacio es estructural a todo ser vivo no existe fuera de él sino en él.

Por lo tanto para obtener un cuadro más completo de lo que encarna ese ser es necesario considerar el espacio en que su nacimiento se ha producido. Y al decir “espacio” nos referimos al conjunto de energías imperantes en el momento en que el nacimiento tuvo lugar, lo cual evidentemente incluye al entorno primario, pero además toma en consideración su país de origen, las pautas culturales, los movimientos sociales imperantes en ese momento y por último, y no menos importante, las condiciones mundiales que reciben a ese ser. Normalmente estas no son tenidas en cuenta, a menos que la persona haya nacido en medio de una guerra o en circunstancias de catástrofe, por considerarlas muy alejadas de la “realidad cotidiana”.

Como hemos visto anteriormente, somos seres constituidos de energía vibratoria en constante interrelación con las demás energías del universo y funcionamos como polos de recepción y emisión de las mismas. Así, no podemos dejar de considerar que los hechos que se manifiestan en todo el planeta van a afectar nuestra individualidad y su desarrollo, y que nuestra reacción frente a esas influencias recibidas va a modificar nuestro entorno de alguna manera.

Estas influencias y el resultado de su impacto en la constitución de nuestra individualidad, es lo que como astrólogos somos responsables de investigar, ya que esas pautas afectan no sólo la personalidad, sino que además estimulan el descubrimiento de un sentido de vida, o trabajo personal, y lo que fundamentalmente olvidamos con frecuencia, nuestra participación en el desarrollo colectivo.

El círculo y la cruz: el espíritu amorfo e ilimitado hecho materia
Continuemos entonces profundizando en el simbolismo del zodíaco. Además del “espacio” del que ya hemos inferido su relación sobre nosotros, veamos ahora los dos símbolos primarios que dan marco al zodíaco: el círculo y la cruz – cuya gráfica ya hemos presentado en el punto “La Ley de Analogía”.

En principio será necesario aclarar el concepto de lo que entendemos por símbolo. Carl. G. Jung en su libro “El Hombre y sus Símbolos” nos lo define así:

“Lo que llamamos símbolo es un término, un nombre o aún una pintura que puede ser conocido en la vida diaria aunque posea connotaciones específicas... así es que una palabra o una imagen es simbólica cuando representa algo más que su significado inmediato y obvio. Tiene un aspecto “inconsciente” más amplio, que nunca está definido con precisión o completamente explicado... Cuando la mente explora un símbolo se ve llevada a ideas que yacen más allá del alcance de la razón... Como hay innumerables cosas más allá del alcance del entendimiento humano, usamos constantemente términos simbólicos para representar conceptos que no podemos definir o comprender del todo”

Ahora bien, tanto el círculo como la cruz tienen connotaciones específicas – según los términos de Jung – ya que son elementos geométricos que utilizamos para plasmar formas, pero desde lo astrológico, nuestro interés será descubrir ese “aspecto inconsciente más amplio” que va más allá de lo obvio y que simbolizan la superposición del círculo y la cruz. Veamos a continuación en palabras del Prof. Eugenio Carutti lo que nos dice al respecto:

“Estoy estableciendo una relación entre el círculo – esto es, lo infinito, aquello que no tiene forma, lo amorfo, el Cielo – y la cruz – lo que tiene forma, lo que tiene límite, la materia. La cruz es el cuatro, el cuadrado, la energía estabilizada como forma... De aquí proviene el simbolismo de la crucifixión: la entrada de lo infinito en la forma... el símbolo de la carta natal está expresando el Cielo en la Materia, lo infinito en lo finito en una relación que, al mismo tiempo, unifica y distingue dos conceptos fundamentales para nosotros: energía y materia”

Tomando en cuenta todo lo dicho podemos deducir que la carta natal es un símbolo y que representa la forma que tomó el cielo en la tierra en un determinado momento. Como toda forma la carta natal posee una estructura – que es la que observamos en forma directa al ver el dibujo de sus símbolos - pero a diferencia de otras estructuras que podamos conocer, la carta natal es una estructura dinámica. ¿Qué queremos expresar con esto? Que este símbolo encierra un significado que no es evidente y que como diría Jung, está más allá de nuestra comprensión inmediata. La estructura de la carta natal encierra dentro de sí una totalidad y el dibujo que refleja representa una modalidad de despliegue o expresión de esa totalidad. A este tipo de simbología se la denomina Mandala.




Este es un concepto tomado de las filosofías de oriente que hace referencia a la relación que existe entre “una de las partes y el Todo”- y particularmente en el caso de la astrología podemos aplicarlo en el sentido de expresar “la totalidad del cielo” encarnando en la tierra (forma) con una particular modalidad de expresión.

Según las palabras de Prof. Eugenio Carutti:

“... la carta natal es un caso particular de símbolo... llamado mandala... Se trata de un símbolo que aparece espontáneamente en el psiquismo cuando hay algún contacto entre la conciencia habitual y algún nivel de totalidad. Cuando esto ocurre, el inconsciente simboliza – o sea confiere forma – con un mandala.”




Resumiendo los conceptos analizados podríamos decir entonces que la carta natal de cualquier ser humano que podamos observar representa una totalidad que tomó forma y cuya estructura dinámica se irá desplegando a través de ciclos vitales.

Como símbolo de una totalidad la carta natal no puede ser completamente explicada y definida con precisión, ya que la misma esencia de su simbolismo implica potencialidades de manifestación que no son completamente abarcables por la razón.

Veamos la relación de dos planetas en un determinado aspecto, por ejemplo Saturno y el Sol, que representan el principio paterno y la identidad. En principio podremos acordar que existen modalidades básicas de expresión, que son las que ha ido desarrollando la humanidad a lo largo de su evolución y que por tanto son las que más recurrentemente encontraremos presente en el ser humano, pero no podemos por ello deducir que hemos abarcado la totalidad de variables que estos dos planetas en relación entre sí pueden manifestar.
Lo que sí podemos identificar es la modalidad de expresión de ese contacto, y el de todas las energías representadas por los signos, los planetas y la posición de las casas.

En este sentido la astrología nos va a ser útil como “un instrumento de medición”. ¿Y qué es lo que estaremos midiendo? ¿el estado evolutivo de un ser humano???? Definitivamente NO.

No existe forma posible de mirar una carta natal y descubrir el estado evolutivo de una persona, por la sencilla razón que todo humano trae consigo un enorme bagaje heredado en forma directa de su familia, sus ancestros, su lugar de origen, su raza, etc. Pensemos que el mismo día, hora y lugar en que nació alguien que sería una celebridad mundial – por ejemplo: Gandhi, también en ese momento nacieron muchos otros seres humanos que son absolutamente desconocidos para el mundo. Las cartas natales para estos seres son idénticas. Tienen la misma pauta de desarrollo a nivel energético… pero sus vidas no son iguales. Aquí está el misterio de la Astrología… ¿Qué nos permite medir la Astrología?

La cualidad del tiempo

La comprensión profunda de la astrología nos permite medir “LA CUALIDAD DEL TIEMPO”

Según nos comenta Thorwald Dethlefsen:


CRONOS




“Si se habla del tiempo, generalmente se entiende como una medida cuantitativa. Uno pregunta ¿cuánto duró? ¿hace cuánto tiempo?... pero según la ley de polaridad el aspecto cuantitativo del tiempo (en griego: chornos) tiene un polo opuesto, que llamaremos aspecto cualitativo (en griego: kairos). El tiempo posee no solamente cantidad, sino también calidad. Actualmente ya casi nadie puede imaginarse algo respecto de la calidad del tiempo. Antiguamente era exactamente al revés… se consideraba primordialmente la calidad del tiempo… que no tiene nada que ver con la duración, sino que dice cada momento o período de tiempo… tiene una cierta calidad que sólo deja manifestarse aquellos hechos que sean adecuados a esta calidad”




KAIROS







Lo que estamos queriendo decir con esta afirmación sobre la naturaleza del tiempo, es que en cada momento sólo pueden suceder hechos, cuyas cualidades sean sincrónicas (armónicas) con la calidad del tiempo reinante.

El concepto de Sincronía acuñado por el Psicólogo Carl Jung remite a la idea de “coincidencias significativas que suceden conjuntamente sin tener un origen causal”. Aplicando esta definición a lo astrológico, diríamos como ejemplo que un ser humano sólo puede nacer en el momento en que la energía reinante en algún lugar del planeta Tierra es concordante con la energía que este ser viene a encarnar.

El nacimiento de este ser humano NO ESTA CAUSADO por la energía presente en ese momento, sino que ambos son sincrónicos – sus cualidades son análogas o armónicas y por lo tanto suceden al unísono (se atraen). Es por este motivo que, estudiando la “cualidad del tiempo reinante en el momento de un nacimiento” podemos conocer la naturaleza interna que ese ser viene a expresar.
ES EN ESTE SENTIDO QUE SE TOMA A LA ASTROLOGIA COMO UN INSTRUMENTO DE MEDICION.

De aquí se desprende porque derivó el uso de la Astrología en “predecir”, y en este sentido, conociendo la “calidad de tiempo” que se manifestaría en un determinado momento, poder ajustar la realidad a los deseos humanos.

Así fue como nació el horóscopo como función primordial dentro de la astrología. Etimológicamente esta palabra viene del griego: horos=hora / skopein: mirar, o sea “mirar la hora”, por lo que un horóscopo es “una foto instantánea del cielo”.







Si bien es honesto reconocer que esta premisa puede ser utilizada correctamente a la hora de emprender un determinado proyecto en la vida, para conocer si será favorable o no su desarrollo, no contribuye al crecimiento de las personas si se encara como la búsqueda de una receta para nuestras “dolencias”.

La Carta Natal como Plan de Vida

Según esta mirada que les hemos presentado, carta natal es la forma simbólica que representa la calidad de tiempo imperante en el momento en que un ser humano entró en esta existencia. El desarrollo de lo que está implícito en esa carta natal es su tarea de vida, su programa de aprendizaje. La forma en que ese ser humano lo llevará a cabo está en parte determinado y en parte no.

Aquí vamos a poner en claro el tema del determinismo para no tener que cargar con ello a futuro: la parte que concierne al destino humano que está predeterminada corresponde a la forma en que su energía vital encarnó en esta tierra.

Ejemplo: si alguien nació en Saturno cuadratura Sol – esto quiere decir que su identidad (representada por el Sol) tendrá una determinada cualidad (que está representada por Saturno) y esta cualidad es INHERENTE a ese ser humano, NO PUEDE DEJAR DE SER ASI. Ahora, la forma en que ese ser humano elija desarrollar esa cualidad, ES SU PRERROGATIVA, o sea que aquí interviene el llamado “libre albedrío”.

Vamos a dar un ejemplo común: nos sentamos a jugar a los naipes con un grupo de amigos. Las cartas que recibo (boca abajo) no las conozco hasta el momento en que los doy vuelta. Esos naipes son el ejemplo de la forma que tiene nuestra carta natal – y son mi destino. Los recibo sin poder hacer nada por modificar “esa primera mano”. Lo único que está en mis manos hacer – mi creatividad personal, mi libre albedrío – es la forma en que decido jugar las cartas. Por cierto que tampoco conozco las cartas de los que juegan conmigo hasta que ellos deciden “bajar algo”. Dentro de este juego la Astrología nos permitiría aprender a optimizar el uso de nuestras cartas para lograr desarrollar lo mejor de nosotros – o sea ganar nuestro “propio partido”.

Este es un ejemplo muy sintético para demostrar que no es justificada la aversión al determinismo, pero tampoco debería ser idolatrado el libre albedrío, ya que todos los seres humanos estamos mucho más condicionados en nuestras decisiones de lo que nos gustaría admitir.

Como ya hemos mencionado, la herencia como especie, la influencia cultural, familiar, racial y sin contar el legado del inconsciente colectivo como seres pertenecientes a la Humanidad, no deja de abrirnos un gran interrogante cuando decimos “yo decido esto” ¿quién es ese “yo” que decide?






A medida que profundicemos en nuestro estudio encontraremos probables respuestas a esto.








Bibliografía:





· Thorwald Detlephsen, “Vida y Destino Humano” y “La Enfermedad como Camino”
· Carl Sagan, “Cosmos”
· Ken Wilber: “El Ojo del Espíritu”
· Carl Jung: “El Hombre y sus Símbolos”
· Eugenio Carutti: “Lunas” – “Ascendentes” – “Teóricos Casa XI”
· Daniel Goleman: “La Inteligencia Emocional”
· Alice Bailey: “Astrología Esotérica Tomo III”
· Marisol González Sterling y Geraldine Waxcoksky: “Psicoastrología Kármica”

28.1.07

El Sol.. significado en nuestras vidas

(El Sol - acrílico de Julie Zárate, artista mexicana)







EL SOL...






cuántas imagenes vienen a nuestra mente y cuántas sensaciones corporales despiertan estas dos palabras... LUZ - CALOR - ENERGIA - VITALIDAD.. son sólo algunos de los conceptos que asociamos al Sol. Desde un aspecto más emocional el Sol está asociado a: la Felicidad... solemos decir "salió el sol" cuando la vida nos brinda alguna experiencia positiva... al Amor, cuando nos enamoramos y vemos que esa persona es "como el Sol que ilumina nuestra vida"... a la Vida misma!!!... el conocimiento científico nos dice que la vida de nuestro planeta y todo el sistema depende del Sol... Por todos estos motivos y muchos más el Sol ha sido siempre venerado, y las mitologías de todos los pueblos del mundo dan cuenta de ello





















Ra - Dios Sol en el antiguo Egipto





















Helios, Dios Sol para Los Griegos

































Inti, el Dios de los Quechuas









La Puerta del Sol en Tiahuanaco (Bolivia)




































Kinich Ahau - Dios Sol de los Mayas














































Lugh - Dios Solar Celta






















Surya, divinidad Solar Indú








Amaterasu - Diosa Solar de la Mitología del Japón






El Gran YU - Representación Solar de la Mitología China








Si observamos detenidamente estas representaciones vamos a encontrar que todas ellas tienen en común una suerte de rayos o irradiación de luz alrededor de la cabeza. Es importante observar que estas imagenes corresponden a civilizaciones muy antiguas y apartadas no sólo geográficamente sino además en tiempo. Aún así todas ellas concuerdan en que El Sol sea representado como "una cualidad irradiante".

Astrológicamente hablando - esta cualidad irradiante se corresponde con al energía que se manifiesta desde el centro de nuestro propio ser. Físicamente lo ubicamos en el corazón y la calidad propiamente dicha de esta energía es el magnetismo.

Cada ser humano irradia su propio magnetismo desde "su sol personal", y es a esa cualidad a la que nos referimos cuando decimos " Yo soy de Aries, Yo soy de Tauro" etc. Aunque para ser honestos es necesario aclarar que cada ser humano tiene más de un aspecto solar en su carta natal. Porque debemos acordar en esto... los humanos somos seres complejos... y si queremos comprender a fondo la forma particular en que cada uno irradia su magnetismo, tendremos que mirar en mayor detalle los diferentes aspectos del sol dentro de nuestra carta natal.

Algunos de Uds ya lo habrán notado, aunque solamente hayan leído muy someramente las generalidades de un signo del zodíaco. En muchas características comunes uno se puede encontrar identificado, pero en muchas otras no. Y esto es así porque somos la combinación de muchas y muy diferentes energías que conforman nuestra carta natal.

Volviendo al Sol, en un análisis más exhaustivo podemos ver que está asociado a diferentes funciones personales, tal como la de "centrar". En este sentido centrar significa organizar los diferentes aspectos que conforman la personalidad para generar una unidad de sentido. Esto quiere decir que todos los aspectos de nuestra personalidad se encuentren "más o menos alineados" como para que nos sea posible funcionar en el mundo externo. Es por este motivo que el Sol tiene la fuerza necesaria para irradiar y manifestarse en todos los campos de nuestra vida. Y por eso nosotros lo sentimos internamente como "la vida misma". El Sol rige al signo de Leo y es en los exponentes de este signo dónde encontramos las cualidades solares más de manifiesto.








Es interesante recordar que: El Sol no pasa por ningún signo del zodíaco sino que simplemente el movimiento de la Tierra alrededor suyo a lo largo del año nos da esa impresión - al observarlo sobre el telón de fondo de las constelaciones.

Yendo a un plano práctico, el Sol representa nuestra capacidad de exteriorizar lo que llevamos dentro, y es por esto que rige nuestra creatividad personal. Desde el plano emocional rige el centro cardíaco, poniéndonos en contacto con nuestra sensibilidad profunda y la resonancia con el entorno que nos rodea. Desde el plano mental despliega nuestra capacidad de organizar y centrar los aspectos de nuestra personalidad, y desde el plano espiritual es nuestra conección el Yo superior, el nivel más elevado de desarrollo de nuestro ser.



En lo referente al Simbolo que representa al Sol es un círculo con un punto en el centro:

El círculo del espíritu y el punto alrededor del cual giramos. El microcosmos dentro del macrocosmos. El ego, la individualidad, la conciencia de la personalidad, la esencia, el ser y la expresión personal.





27.1.07

LA LUNA... significado en nuestra vida


La Luna es el único satélite natural de la Tierra. Es el astro más cercano y el mejor conocido. La distancia media entre el centro de la Tierra y la Luna es de 384.400 Km. Su diámetro es de menos de un tercio del terrestre, su superficie es una decimocuarta parte, y su volumen alrededor de una quincuagésima parte. Como la Luna tarda el mismo tiempo en dar una vuelta sobre sí misma que en torno a la Tierra, presenta siempre la misma cara quedando la otra siempre oculta.

La cara visible de la Luna La cara oculta de la Luna
La Luna por su tamaño es el quinto satélite del Sistema Solar. Los científicos suelen denominar “planeta doble” al sistema Tierra-Luna debido al desmesurado tamaño que presenta el satélite con relación al planeta, de sólo 81 veces menor masa, es decir sólo 3,6 veces menor que la Tierra en diámetro (si el planeta fuese del tamaño de una pelota de baloncesto, la Luna sería como una pelota de tenis).

Relación entre los tamaños de la Luna y La Tierra
En realidad, la Luna no gira en torno a la Tierra, sino que la Tierra y la Luna giran en torno al centro de masas de ambos. Sin embargo, al ser la Tierra un cuerpo grande, la gravedad que sobre ella ejerce la Luna es distinta en cada punto. En el punto más próximo es mucho mayor que en el centro de masas de la Tierra, y mayor en éste que en el punto más alejado de la Luna. Así, mientras la Tierra gira en torno al centro de gravedad del sistema Tierra-Luna, aparece a la vez una fuerza que intenta deformarla, dándole el aspecto de un huevo. Este fenómeno se llama gradiente gravitatorio, el cual produce las mareas. Al ser la Tierra sólida la deformación afecta más a las aguas y es lo que da el efecto de que suban y bajen dos veces al día (sube en los puntos más cercano y más alejado de la Luna).

Como podemos observar ambos cuerpos celestes están intrínsecamente unidos, modificándose mutuamente. Así ha sido desde el principio y la atmósfera terrestre, los océanos, la vida que emergió en ellos y su evolución, están íntimamente ligadas a la influencia lunar. La Luna genera en su traslación alrededor de la Tierra un campo magnético que filtra la energía cósmica que recibimos del Sol, los planetas y el Universo en general y además la acompaña en su viaje alrededor del Sol.

Como sabemos el campo magnético terrestre permite sostener la atmosfera que separa y protege la sustancia que se multiplica en la Tierra, atemperando la acción nociva de la radiación y el frío cósmico. El agua como elemento es el que permite la imbricación de los otros, transformándose en el campo propicio para la generación de la vida orgánica en la Tierra. Como podemos ver la presencia de la Luna como cuerpo celeste, genera un ámbito de protección alrededor del planeta Tierra, propiciando la multiplicación de la sustancia que permite la generación de la vida. A su vez esta sustancia crece cuando es iluminada por el Sol pero no en forma constante, sino a través de distintos ritmos, como el del día y la noche, durante la cual la Luna refleja la luz solar, y una periodicidad marcada fundamentalmente por los ciclos y fases del satélite.

La Luna como arquetipo

Pensemos en la influencia que pudo haber ejercido en la humanidad primitiva, la presencia de este cuerpo celeste durante algunas noches prodigando luz (reflejando al Sol) y luego desapareciendo de a poco y volviendo a aparecer generando el concepto de ciclo. Pensemos en el misterio de los cuerpos femeninos con sus ciclos menstruales, y esos vientres que crecían y alumbraban vida después de determinada cantidad de lunas. Ni que decir de la conmoción que provocarían los eclipses y los miles de rituales para calmar el miedo. La Luna quedo así definitivamente ligada a la noche, a los misterios, a lo desconocido, a lo femenino y a lo inconsciente.

Para el hombre antiguo la Luna era símbolo de la verdadera esencia femenina, en contraste con la esencia del hombre, de carácter solar. Nuestros antecesores, ayudados por calendarios solares y lunares, conocían las energías e influencias de la Naturaleza, y aplicaban dicha sabiduría en la vida cotidiana. La Luna, como portadora de fertilidad, desempeñaba un papel muy importante, junto a otros astros, en el campo de la agricultura, por lo que se le ofrecían plegarias previas a la siembra y la recolección; era también habitual la recogida de plantas medicinales en determinadas épocas, cuando contienen mayor cantidad de sustancias activas.


En los diferentes mitos y cosmogonías se muestra claramente el sentimiento que tenían hombres y mujeres hacia el "Principio Femenino", asociado básicamente a la Naturaleza. Luego la íntima conexión entre el rito de fertilidad femenino y la Luna fue asociada, en muchos casos, con determinados órganos femeninos tales como los senos, útero y ovarios, además de su ligazón al proceso de gestación y del parto, por lo que la consecuencia natural fue que figura materna pasara a ser reverenciada. Así quedo la Luna asociada al mito de la Gran Madre, desplegado a través de múltiples facetas, representadas en las diosas madres de las distintas culturas, y en nuestro interés, por las doce instancias zodiacales que estudiaremos en este capitulo.

En tiempos prehistóricos se cree que la Luna tenía aún más preeminencia que el Sol, ya que en la mayoría de las culturas al inicio los calendarios eran lunares. Sin embargo, en algunas culturas, como la mesopotámica, la egipcia y la japonesa, la Luna era representada por una deidad masculina. En la mitología celta la Luna estaba asociada con la diosa Cerridween (diosa de la naturaleza, la sabiduría, la inspiración y la fertilidad.

En los mitos nórdicos la Luna también es masculina, en la cosmogonía nórdica la diosa sol era perseguida por Skoll, un lobo, mientras que el dios Luna, Mani, era perseguido por Hati (hermano de Skoll). En el Ragnarök (el "apocalipsis" de la mitología nórdica) Skoll y Hati logran alcanzar y devorar al Sol y a la Luna.

En la mitología India la Luna representaba el reino de los muertos. También era una copa que contenía amrita, el elixir de la inmortalidad que bebían los dioses. Representaba así también las aguas de la vida.

En la mitología china Chang´e era la diosa de la Luna. Cuenta la leyenda que Chang´e bebió el elixir de la inmortalidad que le había sido concedido a su marido, Hou Yi, por abatir a nueve de los diez soles que en un principio iluminaban la Tierra y que habían amenazado con quemarla. Cuando Hou Yi encontró que su mujer se había bebido el elixir, la persiguió hasta la Luna, la cual ofreció protección a Chang´e.

En la mitología africana la Luna es Mawu, una de las dos facetas del dios creador (su otra faceta es el Sol, Lisa), en otras versiones son gemelos y hacen el amor durante los eclipses.

En la mitología australasia el Hombre Luna, Alinda, es uno de los espíritus primigenios que dieron forma a la Tierra. También entre los aborígenes australianos hay quien dice que la Luna es el espíritu de Miityan, un gato que se enamoró de la más hermosa de las esposas de Unurginite (la constelación del Can Mayor). Luchó por su amada y salió derrotado. Para los Chimú, la Luna era Quillapa Huillac, más poderosa que el Sol, ya que podía reinar noche y día y en los eclipses era capaz de cubrir el sol y hacerlo desaparecer.

En la mitología inca, Mama Killa, la Luna, era la protectora de las mujeres.Los antiguos moche (Perú) también consideraban a la Luna la deidad principal

En la mitología azteca, Coyolxahuiqui, diosa de la Luna, era asesinada por su hermano el dios Sol (Huitzilopotchli), Tlaloc (dios de la lluvia) y Quetzalcoalt (el dios serpiente emplumada inventor de la escritura y el calendario).

En Mitología Griega:
Artemisa


Artemisa era la diosa virgen de la caza, los animales salvajes, las tierras salvajes y los partos. Era adorada como una diosa de la fertilidad y los partos en algunos lugares puesto que, según algunos mitos, ayudó a su madre en el parto de su gemelo. Durante el periodo clásico en Atenas fue identificada por algunos con Hécate. También asimiló a Cariatis (Caria) e Ilitía. Muchas veces se adoraba a la diosa junto con su hermano Apolo. Como ella era una diosa de la naturaleza, sus santuarios estaban en las planicies, en las montañas, cerca de manantiales y ríos e incluso cerca de costas y cabos.
Artemisa era la diosa amada de los jóvenes. En algunos santuarios éstos le ofrecían, el día de su boda, un mechón de sus cabellos o sus juguetes más queridos.
Artemisa fue adorada en casi toda Grecia, pero sus lugares de culto más famosos fueron Braurón (en el Ática), Muniquia (situado en una colina junto al puerto Pireo) y Esparta.
Hécate
Diosa griega del mundo subterráneo, mucho más antigua que o el resto de los dioses del Olimpo. Como la madre de las brujas, Hécate representa la magia y la elaboración de hechizos. En muchas tradiciones, se la representa con tres cabezas (que pueden ser de diferentes animales como león, perro y yegua) o acompañada por un sabueso de tres cabezas como mascota (el Can Cerbero, guardián del Mundo Subterráneo). Los adoradores de Hécate solían dejar su estatua en las encrucijadas, de manera que mirase a los tres caminos al mismo tiempo. Esto es una manifestación de su carácter de Diosa Triple (doncella, madre y vieja) y forma diversas tríadas como en el caso de Artemisa-Selene-Hécate y Perséfone (Kore)-Deméter (Ceres)-Hécate.
Está relacionada también a la sangre menstrual que originalmente era considerada sagrada y misteriosa. El nombre Hécate deriva de la diosa-comadrona egipcia Hequit, Heket o Hekat. El Heq era el matriarcado tribal del Egipto predinástico, presidido por una mujer sabia. Heket era una diosa con cabeza de rana conectada con el estado embrionario en el que el grano muerto se descomponía y comenzaba a germinar. Era también una de las comadronas que asistía cada mañana al nacimiento del sol.
En Grecia, Hécate era una diosa lunar, una de las trinidades originales conectada con las tres fases de la luna que gobernaba el cielo, la tierra y el submundo. Hesíodo, en la Teogononía, dice que era hija de dos Titanes: Asteria, una diosa estelar, y Perses, ambos símbolos de la luz brillante. Asteria era a su vez hermana de Leto, madre de Apolo y Artemisa. Una tradición anterior la contempló como una diosa más primitiva y la hizo hija de Erebo y Nix (noche). Una tradición posterior afirma que era hija de Zeus y de Hera y que enfadó a ésta por robarle su colorete para regalárselo a Europa.
En un principio, los griegos helénicos hallaron difícil incluir a Hécate en su panteón. No obstante, y a pesar de no encontrarse entre los dioses del Olimpo, retuvo su dominio sobre el cielo y la tierra y el submundo, lo que hizo de ella la otorgadora de riquezas y de las bendiciones de la vida.
Experta en el arte de la adivinación, concede a los mortales sueños y visiones que, si se interpretan correctamente, les proporciona una mayor claridad para resolver sus problemas. Debido también a su asociación con Perséfone, está conectada con la muerte y la regeneración. Su presencia en el mundo subterráneo era la que otorgaba a los pre-helénicos la esperanza del renacimiento y la transformación, como opuesta a Hades, que representa la inevitabilidad de la muerte.
Por estar en el cruce de caminos puede mirar al pasado al presente y al futuro. Entre sus numerosas sacerdotisas estaban Medea y Circe. Sus árboles sagrados eran los tejos y los álamos negros. Como “perra negra” su estrella es Sirio y se la asocia también con los perros que ladran a la luna.

Hécate también fue relacionada con el envejecimiento, la muerte y la vida en el más allá. Hécate, como Diosa de la Muerte y de la Regeneración podría ayudar a hombres y mujeres a entender que la muerte corporal es parte del proceso natural. Como Bruja, la figura de Hécate muestra el hecho de que a medida que la gente envejece puede mantener sus capacidades y una hermosa apariencia.


Selene


En la mitología griega Selene era la diosa de la Luna, hermana de Helios, el Sol, aunque terminó asimilada por Artemisa, convirtiéndose en uno de sus aspectos. Cuenta una leyenda que una noche Selene vio Endimión dormido en una cueva y que ambos se enamoraron. Selene pidió a Zeus que concediese a Endimión la inmortalidad para que éste nunca la abandonase, en otras versiones Endimión decide dormir un sueño eterno del que solo despierta para encontrarse con Selene, cada noche, y de ese amor nacieron hasta cincuenta hijos. También se cuenta que Selene tuvo tres hijas con Zeus y en otras versiones también es amante del dios Pan, quien supuestamente le regaló el yugo de los bueyes blancos que tiran de su carro. Selene era representada como una hermosa joven de rostro pálido, montada en un carro de plata llevado por dos bueyes o dos caballos blancos, llevando una media luna en su frente y a menudo portando una antorcha. En la genealogía divina tradicional, Helios, el sol, es su hermano: después de que éste termine su viaje a través del cielo, Selene comienza el suyo cuando la noche cae sobre la tierra. Su hermana Eos es la diosa de la aurora, quien también tuvo un amante humano, Céfalo.
Rea


En la mitología griega, la titánide Rea (en griego antiguo ‘flujo menstrual o del líquido amniótico’ o ‘facilidad [en el parto]’) era hija de Urano y Gea, hermana y esposa de Crono, y madre con éste de Deméter, Hades, Hera, Hestia, Poseidón y Zeus. Estaba fuertemente asociada a Cibeles, tanto que en obras de arte solía ser representada en un carro tirado por dos leones, y no siempre era posible distinguirlas. Tras derrotar a Urano, su padre, Crono volvió a encarcelar a los Hecatónquiros, los Gigantes y los Cíclopes en el Tártaro, y dejó al monstruo Campe de carcelera. Él y Rea subieron al trono como reyes de los dioses. Esta época se denominó la edad dorada, pues la gente de entonces no necesitaba leyes ni reglas: todos hacían lo correcto, por lo que no eran necesarias.
Crono fue padre de varios hijos de Rea: Hestia, Deméter, Hera, Hades y Poseidón, pero se los tragó tan pronto como nacieron, pues Gea y Urano le habían revelado que estaba destinado a ser derrocado por su propio hijo, tal como él había destronado a su padre. Sin embargo, cuando Zeus estaba a punto de nacer, Rea pidió consejo a Urano y Gea para urdir un plan que le salvara, y así Crono tuviera el justo castigo a sus actos contra Urano y contra sus propios hijos. Rea se escondió en la isla de Creta, donde dio a luz a Zeus. Luego engañó a Crono, dándole una piedra envuelta en pañales que éste tragó en seguida sin desconfiar.
En tiempos históricos la semejanza de Rea y la Gran Madre asiática, Cibeles Frigia, era tan evidente que los griegos resolvieron el asunto considerando a esta última como su única Rea, que había abandonado su hogar original en Creta y huido a las tierras inexploradas de Asia Menor para escapar de la persecución de Crono. También hubo una versión opuesta, y es probablemente cierto que los contactos culturales con el continente trajeran a Creta el culto de la Gran Madre asiática, quien se convertiría en la Rea cretense.
En la mitología griega, el símbolo de Rea es la luna. Sin embargo, en la romana su símbolo se conocía como el lunar. También tenía otros: el cisne, por ser un animal delicado, y dos leones, supuestamente los que tiraban de su carro.

En Mitología Egipcia:
Isis


I sis es el nombre griego de una diosa de la mitología egipcia. Su nombre egipcio era Ast, que significa trono, representado por el jeroglífico que portaba sobre su cabeza. Fue denominada "Gran maga", "Gran diosa madre", "Reina de los dioses", "Fuerza fecundadora de la naturaleza", "Diosa de la maternidad y del nacimiento".
Isis era representada como mujer con el jeroglífico del "trono" Ast sobre su cabeza. Otras veces está sentada, ostentando un tocado con el disco solar, por ser hija de Ra, el dios Solar. Podemos verla igualmente con alas de milano, abriendo sus brazos para bendecir a sus devotos e hijos, simbolizando su maternidad. Con forma de diosa árbol, amamantando al faraón.
En Mitología Romana:
Diana
Nacida poco antes que su hermano gemelo Apolo en la isla de Ortigía (luego llamada Delos), Diana era hija de Júpiter y Latona. Siendo testigo de los dolores del parto de su madre, concibió tal aversión hacia el matrimonio que pidió y obtuvo de su padre la gracia de guardar perpetua virginidad, como su hermana Minerva. Por esta razón estas dos diosas recibieron del oráculo de Apolo el nombre de «vírgenes blancas».
El propio Júpiter la armó con arco y flechas y la hizo reina de los bosques. Le dio para comitiva de hermosas ninfas que debían hacer votos de castidad. Con esta numerosa comitiva se dedicaba a la caza, su ocupación favorita.
Diana es grave, severa, cruel e incluso vengativa. Prevalece sin piedad contra todos los que ganan su resentimiento: no vacila en destruir sus cosechas, devastar sus manadas, sembrar epidemias a su alrededor, humillarles e incluso matar a sus hijos. Así, exigió el sacrificio de Ifigenia, aunque en el momento clave fue sustituida por un ciervo. A instancias de Latona se unió a Apolo para matar con sus flechas a todos los hijos de la infeliz Níobe, que había presumido de su más numerosa prole. Trata a sus ninfas con el mismo rigor, si olvidan su deber: transformó a Calisto en osa y la expulsó de su cortejo por quedar embarazada.
También fue la perdición del pastor Acteón, que la vio bañándose desnuda junto a sus ninfas, por lo que Diana lo transformó en venado e hizo que sus propios perros de caza le devorasen. Otro día, en un acceso de celos, taladró con sus flechas o hizo fallecer cruelmente a Orión.
Se enamoró, aunque sólo platónicamente, del pastor Endimión, a quien besaba cuando dormía tan suave que no se despertaba.

La Luna y la psicología





La Luna representa a lo inconsciente en lo humano, o mas propiamente dicho, a lo subconsciente, que espera a ser iluminado por la conciencia para crecer y manifestarse. Representa la división y reproducción celular que crece autorreplicandose, exactamente igual a si misma, en lo que podríamos llamar una memoria vegetativa o inconsciente. El Sol es quien transmite el código genético, determina que tipo de forma ha de generarse, dando identidad y conciencia a la sustancia. Es importante destacar que la relación entre estas dos luminarias se da durante toda la vida, en un ciclo Sol-Luna tan constante en la vida de un ser vivo, como lo es la relación que se da en los cielos entre el sistema Sol-Tierra-Luna.
En este sentido el Sol representa una constante fuente de luz y calor que desaparece por la noche y reaparece por la mañana. La Luna por el contrario sigue un orden diferente, inconstante y variable. Durante la manifestación de su ciclo y a través de sus fases de cuarto, media, luna llena y menguante, hasta arribar a la luna oscura, su energía aumenta, brilla con esplendor y luego decae. Estas fluctuaciones o cambios de energía, tienen una profunda analogía con el cuerpo emocional y desde allí afectan tanto a la vida física como al mundo mental y espiritual.

En su nivel más básico la Luna habla del entorno que nos recibe al nacer y de la actitud instintiva que tuvimos que adoptar para obtener lo necesario para la sobrevivencia. Los arquetipos colectivos representan la sustancia o memoria colectiva que nos envuelve, y que se manifiesta de forma particular en nuestras familias, la que a su vez nosotros transmutaremos a través de la modalidad de nuestra luna. Así, la madre o la familia, es decir, la matriz que nos reciba, será estimulada por nuestra propia matriz, manifestándose una retroalimentación (feed-back) inherente a nuestra modalidad lunar. Este movimiento será registrado por nosotros como lo mas profundo, lo mas ligado a nuestra seguridad esencial, es decir, que se constituye en el entramado básico, sin el cual “no somos”, simplemente porque con él “nacimos” a nuestra existencia. Este mecanismo es lo que llamamos sicología, es decir, la construcción de un interior protegido donde me identifico y me siento seguro, desde el cual interactúo con un afuera diferente a mi, que al constituirse como polo opuesto me genera “inseguridad”.

Recapitulando, podemos decir entonces que la Luna con la que nacemos, precipita determinados padres que aportaran las condiciones afectivas o protectivas constituyentes de nuestra visión psicológica básica. Al mismo tiempo nuestra dinámica lunar nos estará hablando de la relación que se establece con la madre (o quien ocupe ese lugar), y no de la madre en si misma, sino de la interacción simbiótica entre ambos.

En un principio este circuito es absolutamente necesario para proteger la fragilidad de la vida incipiente, pero a medida que pasa el tiempo la cualidad vegetativa o instintiva, ligada al Sistema Límbico, produce respuestas instintivas que como ya hemos visto son consecuencia de la evolución y la supervivencia biológica. Así, ante la menor señal de peligro se gatilla un mecanismo de respuesta automático que puede producir incluso reacciones físicas viscerales como son la sudoración, temblores, nauseas, etc.

De este modo, ante determinado estimulo, podemos reaccionar con una memoria vieja, que nos fue útil como mecanismo de defensa durante nuestras primeras impresiones lunares y que se pueden mantener incluso durante toda la vida, impidiéndonos actuar con fluidez o capacidad de adaptación, acorde a las circunstancias de cada momento.

A esta respuesta muy básica y automática, fundamentada en conservar y reguardar lo conocido y rechazar lo diferente a mí, es lo que denominamos “mecanismo lunar”. Este mecanismo nos mantiene repitiendo las mismas experiencias, que aunque fueran dolorosas, por ser conocidas nos brindan una falsa sensación de seguridad. En síntesis, la Luna constituye el estado basal que se pone en marcha cuando nos sentimos amenazados o inseguros, y el estado al que recurrimos para obtener seguridad o sensación de refugio.
Es importante destacar que la función o la importancia de la Luna esta en filtrar la realidad que nos circunda, hasta tanto maduremos lo suficiente para hacernos cargo de nosotros mismos, en las distintas etapas de nuestro crecimiento. Lo mismo podemos decir con respecto a la función lunar dentro de la carta natal, ya que las distintas influencias planetarias son tamizadas por su presencia, hasta que puedan ser integradas. Desde ese punto de vista debemos reafirmar la presencia de lo Lunar a lo largo de toda nuestra vida, como fuente de alimentación y aporte constante de sustancia virgen para ser trabajada, hasta conseguir la manifestación e integración total de nuestro Ser, o hasta donde nuestras experiencias lo permitan.

Esta mirada nos pone en contacto con la verdadera cualidad de la Luna, una trama energética que nos brinda seguridad emocional, refugio, sentido de pertenencia e intimidad, pero sin perder contacto sensible con el entorno y con la vida en general. Así, al ser la energía que mas hemos experimentado o trabajado, nos sale con facilidad, obteniendo maestría en su uso y constituyéndose en un “talento”.


Área física: físicamente la Luna se relaciona con el estomago, el tubo digestivo y el proceso de la digestión. También con los órganos femeninos como el busto (el pecho en los hombres), los ovarios, la matriz y la menstruación. Además rige el sistema linfático, el sistema lacrimal, el páncreas y el sistema nerviosos simpático.

Personas: las personas que la encarnan son la madre o cualquiera que ocupe esa función. En este sentido pueden ser los abuelos, algún pariente que se hace cargo del cuidado del niño, y hasta alguna institución en la que pase sus primeros años de vida.

Situaciones: la Luna representa la vida cotidiana, los hábitos o el diario transcurrir. El ámbito y el hogar como refugio, así como las necesidades básicas como la alimentación. Las emociones, la memoria, la protección, lo domestico, los sentimientos familiares.

Elementos externos: son lunares una cuna, un chupete, un nido, un huevo, una mamadera, una manta, etc.